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La última evaluación revela dificultades de comprensión y expresión en lengua española e inglés, mientras que en ciencias y matemáticas se ha mejorado algo.
Los niños de Primaria saben lo que leen, comprenden la idea general, pero luego tienen dificultades al aplicar lo que han leído, reorganizarlo u ordenar las ideas, lo que casa perfectamente con otra dificultad: la expresión escrita. Eso, en lengua castellana; en inglés pasa algo parecido, pero con diferencias mucho más marcadas: comprenden los textos, pero al aplicar la información obtenida están mucho peor. O en matemáticas, donde el punto negro está claramente en la resolución de problemas, mientras en la parte más teórica y mecánica se defienden bien.
La evaluación oficial de 2007 de los alumnos de 6º de Primaria (11-12 años), a la que ha tenido acceso el diario El País, muestra un sistema educativo estable, con ligeras mejorías en ciencias y matemáticas, y con resultados en lengua castellana similares a los de la prueba de 2003, y mejores que los de 1999. Pero al alivio inicial al ver que los alumnos de hoy no son peores que los de ayer, como se empeñan en repetir algunos, le sigue enseguida la desazón.
Primero, porque la estabilidad también se puede leer
como un estancamiento a pesar de todas las vueltas legislativas que se
le ha dado a la educación en los últimos años, con Gobiernos del PSOE Y
el PP, y en un periodo en el que gasto por alumno de Primaria ha pasado
de 2.978 euros en 2000 a 4.224 en 2005. Y segundo, y sobre todo, la
inquietud puede llegar al ver dónde están las carencias, esto es, en el
uso, en la aplicación más elaborada de lo que se aprende.
El sistema es bueno en enseñar a "memorizar y repetir, algo que quizá
estaba muy bien hace tiempo, pero que ya no sirve para el mundo
actual", dice el profesor de sociología de la educación de la
Universidad Complutense Rafael Feito. Sin embargo, falla "en cuanto a
lo que supone razonar". "Los alumnos son mejores en los saberes pasivos
que en los activos", añade Feito. Y un sistema que presenta en Primaria
unas dificultades parecidas a las que retrata el Informe PISA de la
OCDE en los chicos de 15 años -una prueba que no deja en buen lugar a
España en la comparación internacional en matemáticas y ciencias y
marcó un fuerte retroceso en lectura en la última edición, de 2006-.
En la evaluación de Primaria de 2007, hecha por el Instituto de
Evaluación (organismo del Ministerio de Educación) a casi 9.500
alumnos, no hay aprobados ni suspensos: mide lo que saben de media los
estudiantes y en qué puntos están mejor y en cuáles fallan con respecto
a esa media. Así, en lengua, en las preguntas que se refieren a la
comprensión literal, sacan 10 puntos por encima de esa media, que está
en 250; en las que requieren conectar los datos con otras cosas que ya
saben, seis puntos por encima, y en las de sacar conclusiones sobre lo
leído, tres. Sin embargo, en los niveles más altos llegan las
dificultades: al tener que reorganizar la información, reelaborarla,
obtienen ocho puntos menos, y 16 puntos menos a la hora de reflexionar
sobre lo leído, para captar ironías, por ejemplo -probablemente algo
bastante difícil para chavales de 11 años-. Asimismo, los textos
literarios se les dan claramente peor (231 puntos) que los puramente
informativos (261).
Lo mismo ocurre con la expresión escrita, más de 10 puntos por debajo
de la media. Y obtienen mejores resultados cuando se tienen que manejar
con palabras o frases, que cuando tienen que elaborar y dar coherencia
a un texto más largo. "Estamos formando pequeños filólogos analfabetos,
chicos que distinguen la estructura morfológica de una frase, pero no
comprenden su significado", decía a finales de 2007, tras la
presentación del último Informe PISA, el escritor Luis Landero.
Se sale, sin embargo, de la tónica general, conocimiento del medio
(antes, ciencias naturales y ciencias sociales), cuyos resultados están
al revés: los niños van mejor en aplicación y análisis (256 y 251
puntos, respectivamente) que en conocimiento y comprensión (246 y 247
puntos). Pero en matemáticas e inglés, se vuelve a lo mismo. En esta
última, en la información específica y global, están bastante por
encima de la media, pero cuando llega el análisis y la aplicación, la
puntuación se desploma hasta 129.
En matemáticas, más de lo mismo. Los alumnos obtienen 18 puntos por
debajo de la media en la resolución de problemas; en conceptos, nueve
puntos por encima, y en procedimientos matemáticos (realizar una o más
operaciones, usar gráficos, usar cantidades, sucesiones,
representaciones...) 17 puntos por encima.
"Los conceptos matemáticos sin más no tienen sentido", dice Lorenzo
Blanco, presidente de la Sociedad Española de Investigación en
Educación Matemática. Blanco cuenta un experimento que ha hecho
recientemente, que consistía en poner a alumnos de Primaria el
siguiente problema: "Si un niño tarda 20 minutos en llegar al colegio,
¿cuánto tardan cuatro niños? La mayoría busca la operación, y
multiplica 20 por cuatro. No entienden la pregunta".
Algunas de las iniciativas que se han puesto en marcha en los últimos
años parecen tener en cuenta el objetivo de lograr que los chicos sepan
aplicar lo aprendido, sobre todo, la reforma de la Ley Orgánica de
Educación (LOE) que entró en vigor el curso pasado. Pero tardará aún en
verse.
Fuente: El País
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